Que nos pille escribiendo

Periodismo.jpgEn la película El método, un grupo de aspirantes a un trabajo son encerrados en un despacho donde tienen que superar unas pruebas. Se les plantea el siguiente reto: ha habido una guerra nuclear y vivirán durante 20 años en un búnker, pero hay que echar a uno. Todos utilizan su currículum para justificarse imprescindibles: juristas, médicos, electricistas… Carlos, que tiene estudios de literatura, se ofrece para contar historias, pero pronto es puesto en entredicho. Finalmente todo se debate entre Carlos y Ana, que, desorientada, razona que puede ser la madre del grupo, pese a que haya otra mujer más joven. Carlos, a través de un microcuento sobre un pingüino, consigue convencer al resto y desprestigiar a Ana remarcando su elevada edad para tener un hijo.

 Si tal y como dijo Larra escribir en España es llorar, hacerlo sobre periodismo es desangrarse por dentro.

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Monedero: “Para reconstruir la izquierda hay que reconocer su gran derrota”

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El humo del pasillo de la facultad de Políticas en Somosaguas nubla la vista, pero La Mecha se adapta rápido al terreno. Si fuéramos de Telemadrid estaríamos indignados por el olor a porro, pero nosotros sólo vamos a hacer una entrevista. Tras varios correos y una espera infinita y no correspondida en la puerta del despacho de Juan Carlos Monedero (Madrid, 1963), nos dirigimos a la puerta de su clase a recibirlo.

Queremos escuchar a Monedero porque el foco mediático día tras día le ilumina menos y a nosotros eso nos interesa más. Es una de las voces autorizadas de la izquierda, al menos de la que quiere volver a ganar. Ya no tiene que repetir las tres consignas de partido. Especialmente tras dejar la Ejecutiva de Podemos hace unos meses. Culpa al neoliberalismo, ese gran Leviatán creado por la democracia representativa. Parece que en cualquier momento va a citar a Bakunin en su crítica al individualismo diciendo que es la sociedad la que prepara a los criminales y los criminales son sólo los instrumentos para ejecutar los crímenes. Piensa lo que dice, pero al igual que otros nuevos partidos, no sabemos si dice lo que piensa. Durante la charla cita a sus referentes sin preocuparse de que sepamos quiénes son, condición indispensable para que te denominen intelectual.

Mientras despeja su despacho, ahogado de libros, nos llama cabrones por convencerlo. Monedero es un profesor convertido a político y un político devuelto a las aulas. Habla con la pedagogía del mejor maestro pero también demuestra sus elevados conocimientos en retórica. Nos limitamos a transcribir la conversación, excesivamente corta para nosotros pero eterna para Monedero, que nos echa del despacho después de alargar varios minutos la entrevista pactada. La regeneración y el Cambio nunca nos habían dicho que la nueva política tuviera hora de cierre: las nueve de la noche. Sigue leyendo