Apuntes tras leer Anna Karenina

 

  1. Aunque no me ha costado acabarlo y en ningún momento me he planteado abandonar su lectura, a ratos se me ha hecho largo. Según avanzaba pensaba que había partes del libro que sobraban. Me recordaba que Anna Karenina se publicó por entregas en un periódico y que si era tan extenso era porque Tolstoi había querido ganar más dinero. Por otra parte, no he conseguido leer más de 70-80 páginas del tirón. Pero al acabar el libro, reposando la lectura, me he dado cuenta de que todo esto no es culpa de Tolstoi, sino del Whatsapp o de Twitter. De los libros de más de 1000 páginas que he leído es la primera vez que me ocurre, y eso me preocupa. Dicho esto, no creo que Anna Karenina contenga la tensión narrativa que sí tiene Guerra y Paz.
  1. Llegué a Anna Karenina pensando que me iba a encontrar un libro muy parecido a Madame Bovary. Me equivocaba. Tolstoi, con muchas más páginas, escribe el libro en el que se podría resumir la humanidad. Anna no es más que una excusa, un pivote sobre el que cimentar toda una novela para tratar temas tan diversos como el amor, la familia, la religión, la dualidad campo-ciudad, los celos o la envidia. Emma Bovary es la protagonista y ciega al resto de personajes. Anna Karenina no, incluso a veces desaparece de la novela. Hay partes en las que me es más interesante leer sobre Lievin que sobre Anna, quizá porque el primero (Lievin significa “de Lev”) es un alter ego del autor.
  1. Me parece que lo más pesado cuando leo a Tolstoi son los debates en torno al campesino, el capital y el trabajo en el campo. En general, todas las conversaciones que se deban a polémicas de la época. Tienen interés histórico, pero nada más. Contrasta con capítulos muy evocadores y geniales. Algunos: Vronski conociendo a Anna en la estación, la carrera de caballos de este mismo, Lievin trabajando a destajo en el campo con sus campesinos o el embarazo de Kiti.
  1. Uno no puede ser más que esclavo de su tiempo, pero se me hace raro no leer ninguna descripción de sexo. De repente, Anna ha sido infiel y, más tarde, el lector se entera que se ha quedado embarazada. Durante el libro, lo más loco que hacen los personajes es besarse las manos. Esto ha evolucionado tanto que si te imaginas las escenas que se describen en el libro te partes de risa. Para divertirme trataba de descubrir en cualquier palabra o cambio de párrafo una escena de sexo que Tolstoi hubiera querido comunicar entre líneas.
  1. Sigo pensando que me gusta más Dostoievski. Y que esto es natural, sobre todo cuando uno va avanzando con sus lecturas. Salí más conmocionado de Los hermanos Karamazov o de Crimen y castigo que de cualquier obra de Tolstoi, pero porque tengo la sensación que Dostoievski escribió esos libros para hablarme a mí a la oreja, mientras que Tolstoi lo hace con universales con los que muchas veces no me identifico.
  2. Me ha encantado el prólogo de George Gibian (1966):

 

“Llaman la atención varios aspectos de Anna Karenina que pueden parecer inconsistentes o incluso contradictorios. Por un lado, existen muchos indicios de lo que podríamos calificar de actos de la razón y de la voluntad. Tolstoi usa un gran número de expresiones que señalan relaciones lógicas. […] Con frecuencia, los personajes cumplen su voluntad; planean, calculan […].

Por otro lado, sin embargo, muchos pasajes apuntan lo opuesto: personajes que confían, con buenos resultados, en su intuición e instinto, seres humanos incapaces de llevar a término su voluntad; actos involuntarios o incluso en contra de lo que ellos habían planeado. De hecho, los actos más verdaderos y significantes se realizan a veces irracionalmente. Los puntos de inflexión giran en torno a lo repentino, lo inmediato, lo inesperado, y no a lo racional o a la voluntad”.

 

“Los personajes de Tolstoi a menudo cometen acciones que no quieren realizar, como si las llevaran a cabo en contra de su voluntad. Planifican y “tienen la intención de”, pero entonces el lector los descubre (y se descubren así mismos) haciendo, diciendo o sintiendo algo muy diferente de lo que tenían previsto. O bien dicen y hacen cosas inconscientemente. Como resultado, muy a menudo se sorprenden a ellos mismos, por lo que hacen los demás, por lo que hace la vida”.

 

Y esto, una explicación de por qué se ha elegido varias veces a Anna Karenina como la mejor novela de la historia:

“El narrador de Tolstoi relata lo complejo y lo oscuro como si resultara obvio, simple, cristalino. El narrador lo ve todo claro y directo: suyo es el estilo transparente. No está al mismo nivel que los personajes, sino en las alturas, como un Dios, observándolos desde un lugar superior y privilegiado. Este es el mecanismo estructural básico de Tolstoi para contrastar la percepción del narrador y la voz de los personajes, el responsable del doble efecto de la novela: su claridad racional frente a los elementos no raciones e intuitivos”.

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