Todorov y los enemigos íntimos de la democracia. ¿Es buena siempre la libertad?

9788481099959Me he propuesto recuperar la lista de mis lecturas en el blog, con la condición de que escriba sobre ellas.

Me acabo de terminar -prácticamente de una sentada porque es corto- Los enemigos íntimos de la democracia, de Tzvetan Todorov. Llegué a este libro de casualidad, pero al verlo decidí comprarlo por lo mucho que me había impresionado El miedo a los bárbaros.

La tesis principal de Todorov es que los principales enemigos de la democracia no están fuera, sino dentro. Ya no existe la Unión Soviética y Rusia tiene menos poder de influencia, mientras que China está plenamente integrada en la globalización y no busca imponer su sistema político, sino beneficiarse del comercio. Además, Todorov le resta importancia al terrorismo yihadista. No lo considera un enemigo que ponga en peligro la pervivencia de las democracias. Por tanto, si los enemigos no están fuera, están dentro. Según mi lectura, estos son los principales: 1. El mesianismo político 2. El neoliberalismo y 3. El populismo y la xenofobia.

Durante todo el libro planea la crítica al significante vacío de “libertad”. Casi todas las revoluciones, matanzas o guerras se han hecho en pos de la libertad, por lo que Todorov revisa el término y trata de explicar cómo ha sido manoseado a lo largo de la historia. Por otro lado, empieza narrando la división teológica entre San Agustín y Pelagio en el siglo IV, que le servirá después para explicar por qué son así los enemigos íntimos de la democracia:

“Cuando los pelagianos dicen que los hombres pueden llegar a ser como dios, lo único que hacen es encontrar una expresión que refleja su concepción del hombre, dueño de su destino y del universo. El hombre no sólo crea a dios a su imagen, sino que quiere también dar forma al hombre a imagen de un creador libre. La autonomía que atribuye a Dios es una primera forma de la autonomía que el hombre reivindica para sí mismo. […] Por eso, pese a la victoria de los agustinianos, sus controversias con los pelagianos nunca tendrán fin. La religión pide a los hombres que se sometan a Dios (y a sus servidores en la tierra, es decir, a la Iglesia) y a la vez que intenten parecerse a Dios, es decir, que se comporten como sujetos libres y con voluntad que modelan su propio destino”.

MESIANISMO POLÍTICO. “Como los pelagianos, los revolucionarios piensan que no debe ponerse la menor traba a la progresión infinita de la humanidad”. Aquí Todorov cita mucho a Condorcet y habla primero de las guerras revolucionarias y coloniales. “El fin al que apuntan es tan elevado que no hay que escatimar en medios” y recuerda a Danton: “El ángel exterminador de la libertad derribará esos satélites del despotismo”. También habla del comunismo y del cientifismo como la segunda oleada, explicando lo importante que será para todos sus acólitos creer que se podrán suprimir las diferencias entre las personas, pues consideran que toda diferencia es una fuente de conflictos, y en último término una lucha a muerte. Por último, llega la tercera oleada: imponer la democracia con bombas (lo más interesante). Todorov escribe sobre la guerra de Irak, Afghanistán y Libia. Se muestra muy crítico con la política intervencionista internacional y con los neoconservadores (“un término desconcertante, porque no se trata de conservadores”), sobre todo por su hipocresía en Oriente Medio. A veces roza la conspiración, pero se sabe reponer bien. Le achaco que critique la geopolítica de Occidente pero dedique muy poco espacio a las soluciones que según él habría que imponer. De todas formas, en este capítulo escribe un párrafo sensacional sobre la libertad:

“¿Por qué el proyecto de imponer el bien es peligroso? Suponiendo que supiéramos qué es el bien, tendríamos que declarar la guerra a todos los que no comparten el mismo ideal, y pueden ser muchos. Como escribía Charles Péguy a principios del siglo XX: “En la Declaración de los Derechos del Hombre hay razones para hacer la guerra a todo el mundo mientras el mundo exista”: Llegar al futuro radiante exigiría gran cantidad de víctimas. Pero la propia naturaleza de este ideal plantea un problema. ¿Basta con decir “libertad” para que nos pongamos todos de acuerdo? ¿No sabemos que los tiranos del pasado solían apelar a la libertad? […] ¿Estamos de verdad a favor de toda libertad, incondicionalmente, incluida la del zorro en el gallinero? […]

Creerse investido (por uno mismo) de la misión de conseguir que la “libertad triunfe sobre sus enemigos” da muestras de una curiosa concepción del mundo, que, dicho sea de paso, no se ajusta ni a la tradición cristiana ni a la del humanista laico. Tanto una como la otra postulan la imperfección irreductible del mundo humano y la imposibilidad por principio de alcanzar cualquier tipo de triunfo. Solo las herejías milenaristas y las utopías revolucionarias tuvieron esa esperanza. La “libertad” nunca triunfará definitivamente sobre sus “enemigos”.”

LA TIRANÍA DE LOS INDIVIDUOS. EL NEOLIBERALISMO. Aquí Todorov desarrolla una de las tesis que más me han atraído, porque critica al neoliberalismo no desde la típica postura izquierdista que lo ve como el Leviatán de nuestra sociedad, confundiéndolo a veces con el liberalismo económico, sino que el búlgaro lo desmonta con argumentos bastante razonables. A pesar de ello, es contundente. El liberalismo es un voluntarismo: “Los liberales [y yo aquí entiendo que se refiere a los liberales que son enemigos de todo lo público, los que creen que la iniciativa privada siempre será mejor] presentan su doctrina como una sumisión a las leyes de la naturaleza, y en este sentido se parecen a los agustinianos, que esperaban todo de la gracia divina, con la diferencia de que no son pesimistas, como Agustín, sino que imaginan que la naturaleza es condescendiente y lleva insoslayablemente al progreso”. Después de leer este capítulo escuché algunos tópicos libertarios en la conferencia de Vargas Llosa y Escohotado en el curso de verano de Ciudadanos y no pude más que reprimir una sonrisa.

Sitúa los orígenes del neoliberalismo a principios del siglo XX. Cita a Von Mises, Ayn Rand y a Hayek y pasa por encima de sus teorías. “El neoliberalismo comparte también con el marxismo la convicción de que la vida social de los hombres depende básicamente de la economía”. Después enumera las críticas al neoliberalismo: los fallos de mercado, la despreocupación por el ecologismo o la excesiva importancia del trabajo en la sociedad. También habla de globalización, pero aquí con menos tino y más a mano alzada.

Por último intenta trazar los límites de la libertad, aunque el tema es tan complejo que se pierde entre tanta crítica. Eso sí, da un argumento potente en contra de la libertad de expresión sin límites, aunque no dice cómo se debería regular:

“La libertad de expresión tiene sin duda su lugar entre los valores democráticos, pero cuesta ver cómo podría convertirse en su fundamento común. Exige la tolerancia total (nada de lo que decimos puede ser declarado intolerable), y por lo tanto el relativismo generalizado de todos los valores: “Reclamo el derecho a defender públicamente cualquier opinión y a despreciar cualquier ideal”. Ahora bien, toda sociedad necesita una base de valores compartidos. Sustituirlos por “tengo derecho a decir lo que me dé la gana” no basta para fundamentar una vida en común. Es del todo evidente que el derecho a eludir determinadas reglas no puede ser la única regla que organiza la vida de una colectividad. “Está prohibido prohibir” es una bonita frase, pero ninguna sociedad puede ajustarse a ella”.

POPULISMO Y XENOFOBIA. El libro es de 2012, así que no está actualizado. Es un tema demasiado trillado y es el que menos me ha interesado, salvo su crítica a la derecha de Occidente por su relación con el Islam, aunque esto ya lo había leído en El miedo a los bárbaros. Es fundamentada y con potentes argumentos, que me han hecho cambiar mi opinión sobre, por ejemplo, la prohibición del velo en espacios públicos.

 

Los enemigos íntimos de la democracia, Tzvetan Todorov (ed: Galaxia Gutenberg). Precio: 18 euros. Páginas: 194.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s