París (V)

12 de octubre

Vuelves de la universidad andando y escuchando música, mientras piensas por qué esta semana estás cabreado y deprimido.

Llegas a casa, enciendes el ordenador y miras Twitter. Lees un tuit de @Pedroampudia a través de un RT de @Mercutio_M. “Joder, dicen que se ha estrellado un avión del desfile en Los Llanos”.

Tu hermano es uno de los pocos pilotos de caza que volaba hoy. Le escribes. No le llega el mensaje. Mientras tanto, actualizas Twitter cada cinco segundos. Ya hay un vídeo. Un caza se ha estrellado. Hay mucho humo. No se sabe si el piloto ha saltado o no.

Transcurre un minuto y medio hasta que el primer tic de Whatsapp pasa a ser un doble tic, y durante ese minuto y medio te mareas, no puedes pensar. Sientes un vacío, estupor ante los hechos.

Tu hermano está bien. El avión era un Eurofighter, y él ahora lleva un F-5. El piloto, amigo de tu hermano, ha fallecido. Fue padre en mayo. Te echas a llorar cuando te enteras, intentando compartir con sus familiares y su mujer una pena tan grande en la que no cabe ningún adjetivo. Pero, sobre todo, lloras por tu hermano y por esa película sentimental de un minuto y medio.

 

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Foto: Reuters.

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