París (VIII)

“No escribo. Salvo ráfagas, tampoco leo. Lo bueno es que he dejado de ir a clase, y observo cómo transcurren las semanas sin mucha más preocupación que la de alegrarle el día a Z.”

Noviembre se ha pasado muy rápido. Lo primero que hizo fue traer el frío a París. El tiempo lucha por no empeorar, pero son semanas duras. Vienen amigos de Z. y más tarde te visitan Miguel y Gonzalo por separado.

Te irritas con tus amigos bastante fácil. ¿Por qué? Quizá porque hayan roto tu rutina. Con Z. todo va muy bien, tan bien que no sabes qué habéis hecho. Los mejores momentos no pasan ni rápido ni lento, simplemente se diluyen en el olvido. Como estás distraído no te fijas en los detalles, y sin detalles no hay recuerdo. Es duro decirlo, pero París te ha dejado de impresionar. El jugador de cartas de Cézanne, el ocre pálido y los tejados de las casas, los reportajes sobre geopolítica de Le Monde. Lo que antes te fascinaba ahora tan solo te produce indiferencia. Sigue leyendo

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