Londres (II)

Adelantas tu vuelta a Madrid. Vuelas el jueves. De repente, estás tan feliz que te da pudor contarlo. Estos dos años, en los que has vivido en cuatro sitios distintos (Monterrey, Madrid, París y Londres) te has dado cuenta que todos necesitamos un lugar al que arraigarnos. Ser cosmopolita está muy bien hasta que llega el sábado por la tarde y no tienes planes porque no conoces a nadie.

En tu diario ha desaparecido la fluidez. Todo vuelve a ser fragmentario. Y un diario debe presentar la limpieza del monólogo para ser algo más que unas simples notas. ¿O no? Quizá sea más genuino un diario lleno de distintas voces, con recuerdos, ideas y citas entremezcladas. Si para algo sirve este diario es para hablar menos de ti cuando estás rodeado de gente. Sigue leyendo

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