John Elliott: “El independentismo catalán y escocés se basan en disparates”

Cada vez se escucha menos a los intelectuales. Quizá porque están desapareciendo. O porque la gente se ha cansado de ellos. Pero si hay alguien que aún tiene altavoz y autoridad en su campo es John Elliott (Reading, Reino Unido, 1930), considerado por la academia internacional como uno de los grandes hispanistas de la historia. Elliott acaba de publicar a sus 88 años ‘Catalanes y escoceses: unión y discordia’ (en octubre lo traducirá Debate al español).

El historiador responde a las preguntas en español sin fallos, salvo algunos tics que reflejan su condición de intelectual preocupado por los matices. Durante toda la entrevista repite varias veces “al mismo tiempo”. Con su rigurosa búsqueda de la verdad, no titubea en calificar a los actuales políticos catalanes como principales culpables de la polarización en Cataluña. El nuevo libro de Elliott es una obra clave para entender cómo se construyeron los mitos que cohesionan y dividen las sociedades catalana y escocesa, el sentimiento de inferioridad permanente de una región frente a un Gobierno central o el necesario y siempre tenso equilibrio entre unidad y diversidad en cualquier país.

PREGUNTA: Usted siempre se ha declarado en contra de la excepcionalidad de los países, afirmando que ‘Spain is not different’. ¿Para eso sirve también la historia comparada?

RESPUESTA: Exacto. Cuando llegué a España en la década de los cincuenta, se decía que España era muy diferente. Lo utilizó Fraga como lema turístico. Había una excepcionalidad en la historiografía de la España franquista: España es única en el mundo porque es el único país que sostiene los valores trascendentales, etc., etc. Como he sido formado en la Universidad de Cambridge y en la historia europea e inglesa, siempre he comparado a los países. Lo más importante de las comparaciones es evitar el provincialismo o excepcionalismo que aflige a la historiografía de cualquier país. Cuando comparas, ves que hay similitudes y diferencias. Es una cuestión siempre de ponerte dentro del contexto, no solo nacional sino internacional. Sigue leyendo

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“No es populismo, es fascismo”: los libros para entender un planeta en llamas

Imagine que es médico y vive en una pequeña ciudad. Un día, al salir de su casa, se encuentra una rata muerta. Es un hallazgo inusual, pero no le da más importancia y la tira a la basura. A la semana siguiente, ve tres ratas muertas de camino al consultorio. Comienza a inquietarse, pero no dice nada. Conforme pasa el tiempo, el problema se agrava y en su clínica aparecen personas con un síntoma parecido: hinchazón y delirio, aunque todavía no ha muerto nadie. Insinúa a un amigo. “¿Y si ha vuelto la peste?”. Su colega contesta: “Ya no vivimos en la Edad Media. Por favor, deja de propagar el pánico”. Sigue leyendo

Enrique Vila-Matas: “La voz propia surge de todo lo que está detrás. Lo contrario es la ocurrencia del castizo”

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Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) es uno de los autores más destacados el padre de toda una nueva generación de escritores. Quedamos para charlar con él en la librería Bernat, pero Mercedes Milá está grabando un programa de libros. Nos sentamos en una terraza. El escritor catalán se pide una botella de agua. El camarero chino le trae una botella de dos litros.

PREGUNTA: En su primer trabajo en la revista Fotogramas se inventó muchas entrevistas. Esto entronca bastante con la falsificación.

RESPUESTA: De hecho, en la conferencia sobre la falsificación quería empezar hablando de estas entrevistas, porque en Suiza no conocen el tema. Nunca pensé que se seguiría hablando de ellas, de esas entrevistas inventadas, las hice por salvar mi empleo. Por aquel entonces yo tenía dieciocho años y al entrar en Fotogramas me encargaron que tradujera una entrevista muy especial a Marlon Brando, les había costado mucho dinero comprarla, porque Brando no daba casi entrevistas. No quise decir que no sabía inglés por miedo a que me despidieran, por lo que me la inventé entera. Y luego me acabé creyendo que la entrevista era así, que Marlon Brando realmente había dicho aquello que yo le hacía decir, porque en un bar escuché una conversación diciendo: «¿Has oído las estupideces que dice Marlon Brando en Fotogramas?». Y yo pensé, ¿qué estupideces? Para mí eran ideas maravillosas. Luego hubo una segunda entrevista con el bailarín Nureiev, otra con Patricia Highsmith, otra con Anthony Burgess, el de La naranja mecánica… Iba inventándome las entrevistas para la revista. Sigue leyendo

Juan Pablo Villalobos: “Hay un imperio de la falsa profundidad que encubre la estupidez”

villalobos.pngJuan Pablo Villalobos (Guadalajara, 1973) es un escritor mexicano que en 2016 ganó el Premio Herralde de Novela con No voy a pedirle a nadie que me crea. De los cuatro libros que ha publicado, todos ellos con Anagrama, destaca una voz narrativa paródica y llena de ironía. En esta entrevista, Villalobos explica que su cruzada particular es contra la solemnidad en el arte y, concretamente, en la literatura.

PREGUNTA: ¿Se está produciendo en la actualidad un distanciamiento entre la alta literatura y la literatura popular o eso ha existido siempre?

RESPUESTA: La alta literatura siempre ha tenido pocos lectores. En las editoriales los llaman long-sellers, aquellos libros que se van vendiendo durante muchos años y se convierten en clásicos. No porque hayan vendido un millón de ejemplares en un año, sino porque acaban vendiendo miles pero a lo largo de muchos años. Estos son los que realmente acaban siendo considerados clásicos y entran en las universidades, volviéndose lecturas obligatorias. La alta literatura tiene un tipo de lector limitado. Después, hay un tipo de libro que se puede popularizar, que puede convertirse en un fenómeno editorial, pero tiene poco que ver con lo literario. Está relacionado con la mercadotecnia. Un ejemplo sería Patria. Sigue leyendo

Londres (II)

Adelantas tu vuelta a Madrid. Vuelas el jueves. De repente, estás tan feliz que te da pudor contarlo. Estos dos años, en los que has vivido en cuatro sitios distintos (Monterrey, Madrid, París y Londres) te has dado cuenta que todos necesitamos un lugar al que arraigarnos. Ser cosmopolita está muy bien hasta que llega el sábado por la tarde y no tienes planes porque no conoces a nadie. Sigue leyendo

Samanta Schweblin: “El límite entre lo posible y lo imposible me parece la zona más literaria y atractiva”

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Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) es una de las cuentistas más reconocidas del panorama literario actual. Con su corta novela Distancia de rescate quedó finalista del Premio Man Booker International Prize en 2017. En esta entrevista habla de la escritura como un trabajo del que nada se deja al azar.

PREGUNTA: Dice que en la formación de un escritor joven es clave leer mucho, pero solo a través de una lectura lenta. ¿A qué se refiere?

RESPUESTA: Creo que uno de los problemas cuando uno empieza a escribir es que en realidad escribir ya sabemos. Puede que no escribamos como los autores que admiramos, pero la escritura es una técnica adquirida: logísticamente, ya sabemos cómo se hace. Lo mismo sucede con la lectura. Cuando uno se sube a la bicicleta no piensa en los movimientos que nos ponen en marcha y a la vez nos aseguran cierto equilibro, uno solo ve el paisaje, y piensa en el lugar al que quiere llegar. Pero cuando se quiere tener un control más exhaustivo hay que volver a analizarlo todo. Hay que entender exactamente cómo se mueve el cuerpo sobre los pedales y el asiento, cómo funcionan los contrapesas y porqué, hay que ser consciente de cada mínimo detalle. A eso me refiero con una lectura lenta, a ser verdaderamente consciente, palabra a palabra, de qué acciona cada paso de un texto en la cabeza de un lector. Sigue leyendo

Iñaki Uriarte: “Yo no me hablo con adjetivos”

captura-de-pantalla-2018-03-18-a-las-17-08-13Iñaki Uriarte (Nueva York, 1946) no empezó a escribir hasta los 50 años. Cuando publicó sus diarios en 2015, Antonio Muñoz-Molina y Enrique Vila-Matas elogiaron rápidamente el libro. A pesar de lo poco que ha escrito (apenas tres libritos con Pepitas de Calabaza) de sus diarios emerge una voz única en la literatura del yo en España.

PREGUNTA: Hay algunos autores que dicen que escribir les parece un suplicio.

RESPUESTA: Pues que no se martiricen. Escribir no es obligatorio. Aunque reconozco que lo que yo prefiero es corregir. Me gusta haber escrito y seleccionar y corregir. Ahí es cuando soy más feliz. Y la gozada más inmensa suele ser borrar. Es una satisfacción. Si tienes 10 folios y eliminas 2 mejoras el texto. No es tan fácil tirar a la basura aquello a lo que le has dedicado tiempo, pero es un hijo tonto que no va a funcionar de ninguna manera. Diarios está muy corregido. Creo que no hay ninguna frase que haya salido a la primera. Siempre intento simplificarlas. Si te estás escribiendo a ti mismo, ¿qué vas a hacer? ¿andarte con florituras léxicas o sintácticas? Además, yo no tengo facilidad para escribir con estructuras complejas. Aunque cuando te pones a escribir, no sé por qué, la tendencia inicial es a hacerlo todo más complicado de lo normal. Sigue leyendo