Madrid (II)

Llegas a casa de Jacobo. Sus amigos están bebiendo cerveza y viendo el Mundial. Es un buen plan. Te presenta, aunque ya conoces a todos: “Este chaval escribe un diario… en primera persona. ¿O es en tercera?”. Niegas con la cabeza. “Es en cuarta”. Vaya gilipollas estás hecho, contesta. Sigue leyendo

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Madrid (I)

Z. te dice por Facetime: “Es raro. En Madrid piensan que soy de una forma, pero aquí de otra distinta. ¿Por qué crees que es eso?”. A Z. le encanta hacer preguntas retóricas que tú siempre contestas y, hasta pasado un tiempo, no te das cuenta que si son preguntas retóricas no tienen respuesta. Sigue leyendo

Londres (II)

Adelantas tu vuelta a Madrid. Vuelas el jueves. De repente, estás tan feliz que te da pudor contarlo. Estos dos años, en los que has vivido en cuatro sitios distintos (Monterrey, Madrid, París y Londres) te has dado cuenta que todos necesitamos un lugar al que arraigarnos. Ser cosmopolita está muy bien hasta que llega el sábado por la tarde y no tienes planes porque no conoces a nadie. Sigue leyendo

París (VIII)

“No escribo. Salvo ráfagas, tampoco leo. Lo bueno es que he dejado de ir a clase, y observo cómo transcurren las semanas sin mucha más preocupación que la de alegrarle el día a Z.”

Noviembre se ha pasado muy rápido. Lo primero que hizo fue traer el frío a París. El tiempo lucha por no empeorar, pero son semanas duras. Vienen amigos de Z. y más tarde te visitan Miguel y Gonzalo por separado. Sigue leyendo

París (VI)

Que la vida no es una novela uno se da cuenta rápido. Por ejemplo, el Bandini de Fante. Es un personaje literario que solo come naranjas. ¿Pero quién come naranjas? Tú solo comes manzanas, porque son baratísimas. Las naranjas son pringosas y dejan hilillos en las uñas y un olor fuerte en las manos. ¿Por qué la fruta del Edén era una manzana y no una naranja? Sigue leyendo

París (V)

12 de octubre

Vuelves de la universidad andando y escuchando música, mientras piensas por qué esta semana estás cabreado y deprimido.

Llegas a casa, enciendes el ordenador y miras Twitter. Lees un tuit de @Pedroampudia a través de un RT de @Mercutio_M. “Joder, dicen que se ha estrellado un avión del desfile en Los Llanos”. Sigue leyendo

París (IV)

En París no se acaba nunca, Vila-Matas cuenta que su padre se hartó tanto de mandarle dinero a Francia para que él escribiera su primera novela que le pidió que volviera a España. “Por fin me estoy dando cuenta de que mi hijo es un verdadero idiota”. Tú, por el contrario, te llevas bien con tu madre. Como mucho le asustas un poco y le comentas que estás adelgazando tanto que el reloj se te cae del brazo y las botas te quedan más grandes que antes. Sigue leyendo

París (III)

“De vuelta, 23:30. Hemos rodeado todo el Sena. Casi lo que más me gusta de París es sentarme y mirar el Ministerio de Justicia desde la orilla contraria. Después hemos callejeado por St. Germain. […] Mientras caminamos por el quai des Tulleries Ana habla de un amigo suyo gay. Intento ponerla en un aprieto. ¿Cómo sabes que yo no soy gay? Tartamudea, duda, reconoce. “Ya. En verdad no lo sé, puede ser. ¿Y qué más da?”. Le digo que no, que claro que no, pero ahora sus dudas de repente no me hacen gracia, me molestan, y pienso que por qué me habré metido en este juego. Por dentro me cabreo. Intento disimular, pero cuando hablan de chicos me callo y demuestro un sentido primario que me espanta”.

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Te despiertas en una casa y te duermes en otra. Tan solo tienes un poco de suerte. Sigue leyendo