El arriesgado momento de convertirse en escritor

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Desde que descubrí la ingente y exquisita cantidad de entrevistas de la Paris Review que se realizó durante todo el Siglo XX a mis escritores más admirados, cada vez que entro en una biblioteca busco en la sección de “escritura” algún libro relacionado con la revista. Sé que están todas publicadas en Internet, pero el papel me sigue transmitiendo más sensaciones que la fría pantalla. Aquí en Monterrey, en México, no hay muchos, pero está mi querido El oficio de escritor de la editorial mexicana Era. Pues bien, a su lado, con un lomo verde oscuro, estaba apoyado una recopilación de entrevistas de la Paris Review a escritores latinoamericanos, justo lo que se echaba en falta en Writers at work. Están todos: desde un Borges ya ciego que apenas le queda por decir algo más de su obra que no haya dicho ya hasta un García Márquez pletórico y guasón, pasando por un Vargas-Llosa recién defenestrado de la política o un Cortázar con su majestuosa pedagogía a la hora de hablar de literatura.

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De animales a dioses

“La única cosa que podemos hacer es influir sobre la dirección que tomen. Puesto que pronto podremos manipular también nuestros deseos, quizá la pregunta real a la que nos enfrentamos no sea «¿En qué deseamos convertirnos?» sino «¿Qué queremos desear?» Aquellos que no se espanten ante esta pregunta es que probablemente no han pensado lo suficiente en ella”. Sigue leyendo

El mejor relato del siglo XX: Tonio Kröger

“Estoy entre dos mundos, pero ninguno de ellos es mi patria y, en consecuencia, me encuentro en una situación difícil. Vosotros, los artistas, me llamáis burgués, y los burgueses han querido encerrarme en la cárcel… No sé cuál de las dos cosas me mortifica más. Los burgueses son estúpidos, pero vosotros, los adoradores de la belleza, vosotros que me llamáis flemático y apático, deberíais pensar que existe una manera de ser artista tan profunda, tan determinada por el nacimiento y el destino, que nada le parece tan dulce y digno de ser vivido como el anhelo de las delicias de la banalidad.

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