Jorge Bustos: “El aprendizaje de la escritura es un despojamiento. Es el aprendizaje de la sencillez”

Hace un año entrevisté, junto a Gonzalo R. Sevilla, a Jorge Bustos. La entrevista se hizo con el mismo propósito que la conversación con Arcadi Espada: hablar sobre el oficio del escritor. En este caso, Jorge Bustos cuenta su visión sobre el ensayo, su estilo y su pasión por la lectura. No hay nada de actualidad. También charlamos de posmodernismo, cultura y libros.

PREGUNTA: El nazismo nos enseñó a replantear el poder y nuestra confianza en la cultura.

RESPUESTA: Ahí empieza un desprestigio de la cultura y de la razón que siguen Adorno y Horkheimer con su Dialéctica de la Ilustración. ¿Cómo la nación alemana, la más culta del mundo, pudo desarrollar el mayor horror de la historia? Si la cultura no nos blinda de algo tan horrible como el nazismo, ¿de qué sirve la cultura? Emerge un cierto nihilismo. Entran en crisis todos los relatos que daban sentido a la vida del hombre: la comodidad, la religión o las tradiciones. Mientras tanto, gana fuerza el individualismo. Al mismo tiempo, el consumo de masas permite la democratización de la cultura. A partir de los años cincuenta, creada la cultura de masas, quedan trastocados los parámetros por los que se regía el mundo cultural y literario, hasta llegar al momento actual donde conviven todo tipo de corrientes. La posmodernidad es un océano donde han desembocado todas las corrientes de la historia occidental, y cada uno nada en la suya. Sigue leyendo

Que nos pille escribiendo

Periodismo.jpgEn la película El método, un grupo de aspirantes a un trabajo son encerrados en un despacho donde tienen que superar unas pruebas. Se les plantea el siguiente reto: ha habido una guerra nuclear y vivirán durante 20 años en un búnker, pero hay que echar a uno. Todos utilizan su currículum para justificarse imprescindibles: juristas, médicos, electricistas… Carlos, que tiene estudios de literatura, se ofrece para contar historias, pero pronto es puesto en entredicho. Finalmente todo se debate entre Carlos y Ana, que, desorientada, razona que puede ser la madre del grupo, pese a que haya otra mujer más joven. Carlos, a través de un microcuento sobre un pingüino, consigue convencer al resto y desprestigiar a Ana remarcando su elevada edad para tener un hijo.

 Si tal y como dijo Larra escribir en España es llorar, hacerlo sobre periodismo es desangrarse por dentro.

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