“No es populismo, es fascismo”: los libros para entender un planeta en llamas

Imagine que es médico y vive en una pequeña ciudad. Un día, al salir de su casa, se encuentra una rata muerta. Es un hallazgo inusual, pero no le da más importancia y la tira a la basura. A la semana siguiente, ve tres ratas muertas de camino al consultorio. Comienza a inquietarse, pero no dice nada. Conforme pasa el tiempo, el problema se agrava y en su clínica aparecen personas con un síntoma parecido: hinchazón y delirio, aunque todavía no ha muerto nadie. Insinúa a un amigo. “¿Y si ha vuelto la peste?”. Su colega contesta: “Ya no vivimos en la Edad Media. Por favor, deja de propagar el pánico”. Sigue leyendo

Jorge Bustos: “El aprendizaje de la escritura es un despojamiento. Es el aprendizaje de la sencillez”

Hace un año entrevisté, junto a Gonzalo R. Sevilla, a Jorge Bustos. La entrevista se hizo con el mismo propósito que la conversación con Arcadi Espada: hablar sobre el oficio del escritor. En este caso, Jorge Bustos cuenta su visión sobre el ensayo, su estilo y su pasión por la lectura. No hay nada de actualidad. También charlamos de posmodernismo, cultura y libros.

PREGUNTA: El nazismo nos enseñó a replantear el poder y nuestra confianza en la cultura.

RESPUESTA: Ahí empieza un desprestigio de la cultura y de la razón que siguen Adorno y Horkheimer con su Dialéctica de la Ilustración. ¿Cómo la nación alemana, la más culta del mundo, pudo desarrollar el mayor horror de la historia? Si la cultura no nos blinda de algo tan horrible como el nazismo, ¿de qué sirve la cultura? Emerge un cierto nihilismo. Entran en crisis todos los relatos que daban sentido a la vida del hombre: la comodidad, la religión o las tradiciones. Mientras tanto, gana fuerza el individualismo. Al mismo tiempo, el consumo de masas permite la democratización de la cultura. A partir de los años cincuenta, creada la cultura de masas, quedan trastocados los parámetros por los que se regía el mundo cultural y literario, hasta llegar al momento actual donde conviven todo tipo de corrientes. La posmodernidad es un océano donde han desembocado todas las corrientes de la historia occidental, y cada uno nada en la suya. Sigue leyendo

Todorov y los enemigos íntimos de la democracia. ¿Es buena siempre la libertad?

9788481099959Me he propuesto recuperar la lista de mis lecturas en el blog, con la condición de que escriba sobre ellas.

Me acabo de terminar -prácticamente de una sentada porque es corto- Los enemigos íntimos de la democracia, de Tzvetan Todorov. Llegué a este libro de casualidad, pero al verlo decidí comprarlo por lo mucho que me había impresionado El miedo a los bárbaros.

La tesis principal de Todorov es que los principales enemigos de la democracia no están fuera, sino dentro. Ya no existe la Unión Soviética y Rusia tiene menos poder de influencia, mientras que China está plenamente integrada en la globalización y no busca imponer su sistema político, sino beneficiarse del comercio. Además, Todorov le resta importancia al terrorismo yihadista. No lo considera un enemigo que ponga en peligro la pervivencia de las democracias. Por tanto, si los enemigos no están fuera, están dentro. Según mi lectura, estos son los principales: 1. El mesianismo político 2. El neoliberalismo y 3. El populismo y la xenofobia. Sigue leyendo

El mejor relato del siglo XX: Tonio Kröger

“Estoy entre dos mundos, pero ninguno de ellos es mi patria y, en consecuencia, me encuentro en una situación difícil. Vosotros, los artistas, me llamáis burgués, y los burgueses han querido encerrarme en la cárcel… No sé cuál de las dos cosas me mortifica más. Los burgueses son estúpidos, pero vosotros, los adoradores de la belleza, vosotros que me llamáis flemático y apático, deberíais pensar que existe una manera de ser artista tan profunda, tan determinada por el nacimiento y el destino, que nada le parece tan dulce y digno de ser vivido como el anhelo de las delicias de la banalidad.

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Monedero: “Para reconstruir la izquierda hay que reconocer su gran derrota”

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El humo del pasillo de la facultad de Políticas en Somosaguas nubla la vista, pero La Mecha se adapta rápido al terreno. Si fuéramos de Telemadrid estaríamos indignados por el olor a porro, pero nosotros sólo vamos a hacer una entrevista. Tras varios correos y una espera infinita y no correspondida en la puerta del despacho de Juan Carlos Monedero (Madrid, 1963), nos dirigimos a la puerta de su clase a recibirlo.

Queremos escuchar a Monedero porque el foco mediático día tras día le ilumina menos y a nosotros eso nos interesa más. Es una de las voces autorizadas de la izquierda, al menos de la que quiere volver a ganar. Ya no tiene que repetir las tres consignas de partido. Especialmente tras dejar la Ejecutiva de Podemos hace unos meses. Culpa al neoliberalismo, ese gran Leviatán creado por la democracia representativa. Parece que en cualquier momento va a citar a Bakunin en su crítica al individualismo diciendo que es la sociedad la que prepara a los criminales y los criminales son sólo los instrumentos para ejecutar los crímenes. Piensa lo que dice, pero al igual que otros nuevos partidos, no sabemos si dice lo que piensa. Durante la charla cita a sus referentes sin preocuparse de que sepamos quiénes son, condición indispensable para que te denominen intelectual.

Mientras despeja su despacho, ahogado de libros, nos llama cabrones por convencerlo. Monedero es un profesor convertido a político y un político devuelto a las aulas. Habla con la pedagogía del mejor maestro pero también demuestra sus elevados conocimientos en retórica. Nos limitamos a transcribir la conversación, excesivamente corta para nosotros pero eterna para Monedero, que nos echa del despacho después de alargar varios minutos la entrevista pactada. La regeneración y el Cambio nunca nos habían dicho que la nueva política tuviera hora de cierre: las nueve de la noche. Sigue leyendo