Enrique Vila-Matas: “La voz propia surge de todo lo que está detrás. Lo contrario es la ocurrencia del castizo”

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Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) es uno de los autores más destacados el padre de toda una nueva generación de escritores. Quedamos para charlar con él en la librería Bernat, pero Mercedes Milá está grabando un programa de libros. Nos sentamos en una terraza. El escritor catalán se pide una botella de agua. El camarero chino le trae una botella de dos litros.

PREGUNTA: En su primer trabajo en la revista Fotogramas se inventó muchas entrevistas. Esto entronca bastante con la falsificación.

RESPUESTA: De hecho, en la conferencia sobre la falsificación quería empezar hablando de estas entrevistas, porque en Suiza no conocen el tema. Nunca pensé que se seguiría hablando de ellas, de esas entrevistas inventadas, las hice por salvar mi empleo. Por aquel entonces yo tenía dieciocho años y al entrar en Fotogramas me encargaron que tradujera una entrevista muy especial a Marlon Brando, les había costado mucho dinero comprarla, porque Brando no daba casi entrevistas. No quise decir que no sabía inglés por miedo a que me despidieran, por lo que me la inventé entera. Y luego me acabé creyendo que la entrevista era así, que Marlon Brando realmente había dicho aquello que yo le hacía decir, porque en un bar escuché una conversación diciendo: «¿Has oído las estupideces que dice Marlon Brando en Fotogramas?». Y yo pensé, ¿qué estupideces? Para mí eran ideas maravillosas. Luego hubo una segunda entrevista con el bailarín Nureiev, otra con Patricia Highsmith, otra con Anthony Burgess, el de La naranja mecánica… Iba inventándome las entrevistas para la revista. Sigue leyendo

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Juan Pablo Villalobos: “Hay un imperio de la falsa profundidad que encubre la estupidez”

villalobos.pngJuan Pablo Villalobos (Guadalajara, 1973) es un escritor mexicano que en 2016 ganó el Premio Herralde de Novela con No voy a pedirle a nadie que me crea. De los cuatro libros que ha publicado, todos ellos con Anagrama, destaca una voz narrativa paródica y llena de ironía. En esta entrevista, Villalobos explica que su cruzada particular es contra la solemnidad en el arte y, concretamente, en la literatura.

PREGUNTA: ¿Se está produciendo en la actualidad un distanciamiento entre la alta literatura y la literatura popular o eso ha existido siempre?

RESPUESTA: La alta literatura siempre ha tenido pocos lectores. En las editoriales los llaman long-sellers, aquellos libros que se van vendiendo durante muchos años y se convierten en clásicos. No porque hayan vendido un millón de ejemplares en un año, sino porque acaban vendiendo miles pero a lo largo de muchos años. Estos son los que realmente acaban siendo considerados clásicos y entran en las universidades, volviéndose lecturas obligatorias. La alta literatura tiene un tipo de lector limitado. Después, hay un tipo de libro que se puede popularizar, que puede convertirse en un fenómeno editorial, pero tiene poco que ver con lo literario. Está relacionado con la mercadotecnia. Un ejemplo sería Patria. Sigue leyendo

Samanta Schweblin: “El límite entre lo posible y lo imposible me parece la zona más literaria y atractiva”

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Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) es una de las cuentistas más reconocidas del panorama literario actual. Con su corta novela Distancia de rescate quedó finalista del Premio Man Booker International Prize en 2017. En esta entrevista habla de la escritura como un trabajo del que nada se deja al azar.

PREGUNTA: Dice que en la formación de un escritor joven es clave leer mucho, pero solo a través de una lectura lenta. ¿A qué se refiere?

RESPUESTA: Creo que uno de los problemas cuando uno empieza a escribir es que en realidad escribir ya sabemos. Puede que no escribamos como los autores que admiramos, pero la escritura es una técnica adquirida: logísticamente, ya sabemos cómo se hace. Lo mismo sucede con la lectura. Cuando uno se sube a la bicicleta no piensa en los movimientos que nos ponen en marcha y a la vez nos aseguran cierto equilibro, uno solo ve el paisaje, y piensa en el lugar al que quiere llegar. Pero cuando se quiere tener un control más exhaustivo hay que volver a analizarlo todo. Hay que entender exactamente cómo se mueve el cuerpo sobre los pedales y el asiento, cómo funcionan los contrapesas y porqué, hay que ser consciente de cada mínimo detalle. A eso me refiero con una lectura lenta, a ser verdaderamente consciente, palabra a palabra, de qué acciona cada paso de un texto en la cabeza de un lector. Sigue leyendo

Arturo Pérez-Reverte: “El lector que lee Alatriste comprende España”

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Arturo Pérez Reverte (Cartagena, 1951) es uno de los escritores españoles con más reconocimiento internacional. Ha escrito casi 30 novelas y es miembro de la Real Academia Española. A pesar de ser un personaje polémico, es innegable que su Capitán Alatriste ha enseñado a leer a más de una generación de españoles.

En esta entrevista nos explica cómo ha llegado hasta aquí: sus influencias literarias, su pasado como periodista y por qué se debe leer para llevar una vida mejor.

PREGUNTA: ¿Falta hoy día una mayor lectura de los clásicos?

RESPUESTA: Hay una cosa que es muy importante para un escritor: la formación. Yo tuve la suerte de tener una preparación buena y eso se nota en la obra. La gente, aunque no lo vea, lo huele, lo intuye. Un escritor joven lo primero que necesitaría es nutrirse de los clásicos griegos y latinos. ¡De ahí venimos! Los grandes mitos y los grandes temas: la mujer, el adulterio, el hijo no querido, la muerte, el viaje, el regreso… Después El Siglo de Oro: Quevedo, Lope, Calderón, Cervantes… Ahí es donde un escritor español aprende a afilar la espada, donde coge las herramientas técnicas, el vocabulario, el lenguaje y la riqueza. A ese poso clásico se añaden unas herramientas técnicas y un aprendizaje del manejo de la lengua. Y después, la gran novela del XIX y XX: Balzac, Galdós, Tolstoi, Dostoievski, Conrad. Aquellos que enseñan a estructurar una novela.

Con lo cual, un joven escritor que no ha leído a Homero, ni a Quevedo ni a Thomas Mann ni a Balzac se puede ir a hacer puñetas, porque no tiene nada. Que ni se moleste. Por muy listo que sea y mucho talento que tenga, no tendrá las herramientas, la educación técnica ni la formación intelectual suficiente para poder contar novelas como dios manda. Aunque fuese una novela contra todo eso, aunque después se dedique a romperlo. Picasso llegó a ser lo que es siendo primero un pintor extraordinariamente clásico. Después fue rompiendo ese clasicismo, pero hasta para romper primero se debe conocer. Sigue leyendo

Jorge Bustos: “El aprendizaje de la escritura es un despojamiento. Es el aprendizaje de la sencillez”

Hace un año entrevisté, junto a Gonzalo R. Sevilla, a Jorge Bustos. La entrevista se hizo con el mismo propósito que la conversación con Arcadi Espada: hablar sobre el oficio del escritor. En este caso, Jorge Bustos cuenta su visión sobre el ensayo, su estilo y su pasión por la lectura. No hay nada de actualidad. También charlamos de posmodernismo, cultura y libros.

PREGUNTA: El nazismo nos enseñó a replantear el poder y nuestra confianza en la cultura.

RESPUESTA: Ahí empieza un desprestigio de la cultura y de la razón que siguen Adorno y Horkheimer con su Dialéctica de la Ilustración. ¿Cómo la nación alemana, la más culta del mundo, pudo desarrollar el mayor horror de la historia? Si la cultura no nos blinda de algo tan horrible como el nazismo, ¿de qué sirve la cultura? Emerge un cierto nihilismo. Entran en crisis todos los relatos que daban sentido a la vida del hombre: la comodidad, la religión o las tradiciones. Mientras tanto, gana fuerza el individualismo. Al mismo tiempo, el consumo de masas permite la democratización de la cultura. A partir de los años cincuenta, creada la cultura de masas, quedan trastocados los parámetros por los que se regía el mundo cultural y literario, hasta llegar al momento actual donde conviven todo tipo de corrientes. La posmodernidad es un océano donde han desembocado todas las corrientes de la historia occidental, y cada uno nada en la suya. Sigue leyendo

Arcadi Espada: “Tengo que escribir muchas cosas al día y tengo prisa. No me puedo permitir el lujo de ser pedagógico”

Hace un año estuve charlando con Arcadi Espada sobre su juventud, su obra y sus influencias literarias. La entrevista iba a publicarse en un proyecto de conversaciones con escritores, pero finalmente decidimos incluir solo a novelistas y poetas.

 

Pregunta: Su primera obra fue Ibiza, una guía turística.

Respuesta: Fue un encargo de un amigo que tenía contactos con una editorial que estaba conectada con el Ministerio de Turismo. Buscaban personas que estuvieran dispuestas a estar unos meses en distintos lugares. Me lo ofreció y yo acepté, haciéndolo con mi mujer de entonces.

¿Y leyó a la Generación Beat?

¡Sí! Me acuerdo que tuve que leer a Ginsberg. Hasta leí cosas de extraterrestres. Yo me lo pasé genial haciendo parte de ese libro, pero decir que ha sido una obra mía es un poco excesivo.

Uno de sus autores favoritos es Léautaud, en cuya lápida se puede leer: “escritor francés… extraño a toda fe y a toda inquietud filosófica”. Usted en el libro En nombre de Franco se describe como un joven que no tenía ninguna inquietud.

Esto es complicado de explicar. Hay dos maneras de ser joven. Una es contraindicada y la llevan a cabo esos adolescentes que van dando vueltas en espiral a la inquietud filosófica. Pueden ser personas muy inteligentes y muy bien formadas pero no logran insertarse bien en el ambiente. Siempre están divagando, aunque luego hagan obras maestras. Tienen una vida generalmente infeliz. Yo no. Yo fui un adolescente que miraba siempre hacia delante. Yo seguía mi camino y no me preocupaba ni por la muerte ni por esas cosas que los adolescentes se preocupan. Sigue leyendo

El arriesgado momento de convertirse en escritor

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Desde que descubrí la ingente y exquisita cantidad de entrevistas de la Paris Review que se realizó durante todo el Siglo XX a mis escritores más admirados, cada vez que entro en una biblioteca busco en la sección de “escritura” algún libro relacionado con la revista. Sé que están todas publicadas en Internet, pero el papel me sigue transmitiendo más sensaciones que la fría pantalla. Aquí en Monterrey, en México, no hay muchos, pero está mi querido El oficio de escritor de la editorial mexicana Era. Pues bien, a su lado, con un lomo verde oscuro, estaba apoyado una recopilación de entrevistas de la Paris Review a escritores latinoamericanos, justo lo que se echaba en falta en Writers at work. Están todos: desde un Borges ya ciego que apenas le queda por decir algo más de su obra que no haya dicho ya hasta un García Márquez pletórico y guasón, pasando por un Vargas-Llosa recién defenestrado de la política o un Cortázar con su majestuosa pedagogía a la hora de hablar de literatura.

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El mejor relato del siglo XX: Tonio Kröger

“Estoy entre dos mundos, pero ninguno de ellos es mi patria y, en consecuencia, me encuentro en una situación difícil. Vosotros, los artistas, me llamáis burgués, y los burgueses han querido encerrarme en la cárcel… No sé cuál de las dos cosas me mortifica más. Los burgueses son estúpidos, pero vosotros, los adoradores de la belleza, vosotros que me llamáis flemático y apático, deberíais pensar que existe una manera de ser artista tan profunda, tan determinada por el nacimiento y el destino, que nada le parece tan dulce y digno de ser vivido como el anhelo de las delicias de la banalidad.

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